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sábado, 3 de octubre de 2015

Castillo-convento de Calatrava La Nueva. Aldea del rey.

Calatrava la Nueva
    Por el difícil camino que asciende hasta la fortaleza, cabalgan unos caballeros de refulgentes corazas cubiertas por ropajes de pulcro color blanco, marcados sobre sus pechos y sobre sus túnicas con la gran cruz roja de la poderosa Orden de Calatrava. Lo más probable es, que la realidad fuese muy distinta, y esos ropajes blancos tuviesen poco de pulcros y la figura de esos caballeros no fuese tan gallarda, cuando, posiblemente, regresaran de un largo viaje o de alguna dura campaña contra los musulmanes. Sin embargo, la imagen de la fortaleza cristiana de Calatrava La Nueva, sí debía de imponer respeto y aún miedo, si el que la contemplaba era un posible atacante, cosa que, por otra parte, apenas ocurrió, como ya veremos más adelante, ya que apenas vio acciones de la reconquista. 


Historia

    Recordemos primero un poco de historia, antes de meternos de lleno en el tema que nos ocupa. Iniciado ya hace algún tiempo el periodo conocido como Reconquista, los reyes cristianos, sacan partido de la disgregación del califato cordobés en las numerosas taifas que rompen la unión musulmana peninsular y consiguen arrebatar numerosos territorios a los musulmanes, debilitados por luchas internas. Alarmados por esos avances cristianos, los monarcas andalusíes deciden llamar en su auxilio a las huestes almorávides, que traen una concepción del islam mucho más radical y extremista. Aunque tomaron casi todos los reinos de taifas, su relajación en cuestiones islámicas y el empuje de los almohades por el sur, provocó la desaparición de la Península y del norte de África. Pero el empuje cristiano era lento, pero incansable. En 1085, la ciudad de Toledo había sido reconquistada, quedándose la ciudad de Qal'at Rabah como punta de lanza de las ofensivas musulmanas. En 1147 la importante plaza musulmana de Qal'at Rabah cae a manos de los cristianos, y en 1150, el rey Alfonso VII decide que dada la importancia estratégica de la ciudad, la defensa de la misma ha de ser encomendada a la una entidad con un ejército estable, la Orden del Temple, siendo la primera posesión templaria de la Península. Pero, ante el empuje musulmán propiciado por el primer califa almohade Abd al-Mumin, los caballeros templarios deciden que no serán capaces de defender la plaza por falta de los efectivos necesarios,y deciden devolvérsela a Sancho III. 
Vista del castillo desde el arranque del camino que da acceso al castillo y que en su día fue empedrado para la visita del Felipe II.
    Ante la alarmante perspectiva de ver que la plaza más importante al sur de Toledo quedase indefensa y que se convirtiese de nuevo en punta de lanza musulmana, Sancho III ofreció la ciudad a aquel o aquellos que se hiciesen cargo de su defensa. La llamada del rey cayó en saco roto y ningún noble quiso hacerse cargo de tamaña misión. Sólo un monje, a la sazón, abad del monasterio cisterciense de Santa María de Fitero, fue el que dio un paso al frente y decidió hacerse cargo de la ciudad. El abad Raimundo Sierra, empujado por otro monje de su orden, Diego Velázquez, aceptó la oferta del rey, entre las risas y las chanzas de los nobles que allí se encontraban. El rey, que no tenía más ofertas, y cumplió su promesa, poniendo la ciudad bajo la custodia del abad. Así fue como, el abad, con la ayuda del arzobispo de Toledo que promueve  perdones y una cruzada, consiguen reclutar unas 20.000 personas con las que defender y repoblar la ciudad y sus inmediaciones. La orden fue dirigida en un principio por el propio Raimundo Sierra, como abad y como capitán general hasta su fallecimiento. 
   Las huestes del califa almohade que avanzaban hacia Calatrava se replegaron a tierras del sur, ante la perspectiva poco halagüeña de entrar en combate contra la nueva fuerza creada y al ver reforzadas las defensas de la plaza. A pesar de replegarse a tierras más seguras, los musulmanes no cejaron en sus ataques, razias y algaradas, dando la oportunidad a los caballeros de la nueva orden, de demostrar su valía.
Lienzo de la muralla, con parte del camino de acceso al recinto y con los restos del campanario.
    Tras la muerte de Raimundo Sierra, es creada la figura del Maestre para que sea éste el que dirija los designios de la orden, y como primer Maestre es elegido Don García, no sin que hubiese desavenencias entre monjes y caballeros. Los primeros querían que la orden fuese mandada por uno de los suyos y los caballeros se negaban a que el mando militar recayese en un monje, siendo los freires caballeros los ganadores de la partida. 
   Conforme la orden fue aumentando su fuerza, las acciones bélicas de la misma se fueron extendiendo fuera de la fortaleza de Calatrava, tomando plazas como Zorita de los Canes, Chillón o Malagón, que en la mayoría de los casos pasarían a ser heredades y señoría de la orden. Hacia 1194, el rey Alfonso VIII, retó, imprudentemente, al califa Yusuf II, a que enviase su ejército a la Península, para que fuese derrotado por los cristianos y a continuación utilizar sus propios barcos para cruzar el estrecho y derrotarle en Africa. Yusuf II, aceptó el reto y en 1195 cruzó el estrecho y avanzó hacia el norte, donde tras cruzar Despeñaperros, llegaron a las inmediaciones del castillo de Salvatierra donde sale a su encuentro una fuerza a caballo de la Orden de Calatrava, que es exterminada. Alfonso VIII reúne las fuerzas que puede en Toledo, incluidas las de León, Aragón y Navarra y emprenden la marcha hacia Alarcos, que por otra parte se encontraba más indefensa si cabe al no haber sido finalizadas las obras de fortificación de la plaza. Las tropas cristianas, a falta de la leonesas que se encontraban en camino, llegaron a Alarcos y el 19 de julio se produjo la batalla, en la que sucumbieron los cristianos, tanto por el mejor desempeño musulmán como por las condiciones climáticas. La plaza fue rendida por Diego López de Haro, pasando a manos almohades. Como si de un dominó se tratase, el resto de fortalezas de La Mancha en poder cristiano y casi todas de la Orden de Calatrava, sucumben al empuje musulmán, incluida la fortaleza de Calatrava. Los caballeros y los monjes calatravos han de retirarse a Ciruelos. El desastre por la derrota había sido monumental, ya que la frontera había retrocedido hasta los Montes de Toledo, con el consiguiente peligro para ciudades como la misma Toledo, Ávila, etc. 
     Tras recomponer sus fuerzas y solucionar ciertos problemas con la rama aragonesa de la orden, el nuevo maestre Martín Martínez reunió una pequeña fuerza, con la que en un osado golpe de mano, en 1198,  cruzó las antiguas tierras calatravas y tomó la fortaleza de Salvatierra, muy cerca de Sierra Morena. Durante el tiempo que la fortaleza permaneció en poder de los calatravos, la orden fue renombrada como Orden de Salvatierra. En 1211, la reducida guarnición cristiana, es asediada por los musulmanes, que acaban por rendir la fortaleza después de cincuenta días. Con anterioridad, el rey Alfonso VIII confirma la propiedad íntegra del Castillo de Dueñas, que se encuentra situado frente a Salvatierra y que fue donado en parte por Rodrigo Gutiérrez Girón y su mujer, unos años antes. En 1212, el 20 de julio, parten de Toledo las fuerzas cristianas unidas en cruzada contra la amenaza y constante pujanza almohade. Avanzan hacia el sur reconquistando casi todas las plazas que estaban en manos musulmanas: Calatrava, Malagón, ... . Salvatierra, queda sin ser tomada dada la dificultad del reto, que retrasaría en demasía el confrontamiento con el ejército musulmán.
   

lunes, 25 de junio de 2012

domingo, 6 de mayo de 2012

Castillo de Calatrava La Vieja (Qal´at Rabah)

    A orillas del río Guadiana, en el término municipal de Carrión de Calatrava, se encuentran los resto de la antigua villa- fortaleza de Calatrava La Vieja, también conocida como Qal´at Rabah, que en árabe significa "fortaleza de Rabah".
   Aunque existen evidencias de haber estado pòblado el lugar desde la Edad de Bronce (al igual que otros muchos yacimientos de la zona), es innegable que su relevancia histórica proviene de su época musulmana. Durante ésta época, la fortaleza gozó de muchos años de relevancia estratégica, como paso obligado en el camino que unía Toledo y Córdoba, en la margen izquierda del río Uadi-Ana. Se cree que fueron los omeyas, a finales del siglo VIII los que fundaron la ciudad árabe, con una eminente función militar y caravanera, como cruce de caminos en el eje norte-sur y de levante a poniente. La primera reseña histórica del lugar data del año 785.
   En cuanto a lo que a la etimología del nombre de la plaza existe controversia. Por una parte está la teoría de que Rabah hace referencia al posible fundador de la ciudad, Alí ibn Rabah al-Lahmi, discípulo del Profeta. Por otra parte, hay otra teoría que dice que, el sustantivo Rabah, que significa "ganancia", es usado en la antroponimia del sur de la Península, por lo que la traducción podría ser "Castillo de las Ganancias".
   Como decíamos anteriormente, fue durante la dominación omeya, cuando la fortaleza cobró importancia, como consecuencia de la lucha entre los muladíes ( personas convertidas al islam, o producto de un matrimonio mixto) de Toledo y el poder omeya de Córdoba, además de las rebeliones beréberes de los siglos VIII y IX. Pero los continuos envites de los toledanos, que se alzaban una y otra vez, provocó que la plaza se fuese despoblando, sobre todo tras ser arrasada en el año 853. En este mismo año, el nuevo emir Muhammad I de Córdoba emprendió una aceifa (razia) contra los toledanos, reconquistando la abandonada Qal´at Rabah. Al frente del ejército omeya, el emir puso a su hermano Al-Hakam, que ordenó que se reconstruyeran y ampliaran sus defensas, propiciando el regreso de sus antiguos moradores.
   A partir de este momento, Qal´at Rabah se convierte en la principal plaza árabe de la zona, controlando una extensa región, siendo, de hecho, el lugar más poblado entre Córdoba y Toledo hasta principios del siglo XIII.
   Tras el año 1031, en el que el Califato de Córdoba desaparece,  los diversos reinos de taifas en los que se divide(Sevilla, Córdoba y Toledo) el reino andalusí se enfrentan por la posesión de Qal´at Rabah, hasta que finalmente es la taifa cordobesa la que se hace de nuevo con el control de la plaza.
   En el año 1085, el rey castellano Alfonso VI toma la ciudad de Toledo, por lo que Qal´at Rabah se convierte en la línea de defensa más adelantada frente al pujante avance cristiano. Pero sus tiempos como plaza musulmana estaban acabándose, y es así como en el año 1147, la fortaleza pasa a manos cristianas, tras ser conquistada por Alfonso VII, por lo que el rol de la plaza se invierte para convertirse en la fortaleza más avanzada frente al poder almorávide. Dada la importancia estratégica del lugar (que  pertenecía al obispo de Toledo), el rey decidió que su defensa era algo primordial, por lo que decidió que, ante la inexistencia de ejércitos regulares que se ocupasen de su defensa, sería la Orden del Temple la que se ocupase de su defensa a partir del año 1150.
   En el año 1158, ante la supuesta amenaza de un ataque almohade contra Qal´at Rabah (Calatrava para los cristianos), los templarios hacen dejación de sus deberes y renuncian a defender la plaza, devolviéndosela al rey. Este punto acarrea bastante controversia, por lo extraño de que los templarios rehusasen tal tarea. Lo más probable es que la devolución de la fortaleza correspondiese a un pacto entre el temple y el rey castellano, para que la plaza quedase de nuevo en poder de Castilla. Oficialmente, los templarios alegan no disponer de las fuerzas necesarias con las que defender el castillo, por lo que la devuelven a Sancho III.
   Por aquellas fechas, se encontraba en Toledo, Raimundo de Fitero, a la sazón, abad del convento de Fitero. Estaba en compañía de Fray Diego Velázquez, antiguo soldado. Al quedar Calatrava sin defensa ante el presumible ataque musulmán, el rey toma una decisión, por la que cederá la plaza a quien se hiciese cargo de la defensa de la misma. Azuzado por Diego Velázquez, Raimundo de Fítero se ofrece al rey para hacerse cargo de la defensa de la fortaleza ( entre las chanzas y las burlas de los caballeros que en Toledo se habían reunido). Como no se presentaron más ofertas, Sancho III tuvo que cumplir con su promesa, y entregó Calatrava al abad, el día 1 de enero de 1158 en la villa soriana de Almazán. Raimundo trasladó al castillo, a casi todos los monjes y los bienes de su convento. Además de monjes, el abad consiguió reunir a numerosos soldados, que con los que había reunido Diego Velázquez, formaron un ejército de unos 20000 hombres?, lo que disuadió a los almohades de lanzar el ataque contra la fortaleza. Tiempo después, y con el objeto de proseguir con la defensa del lugar, deciden constituirse en Orden militar, que la convertirá en la primera de la Península, adoptando la regla del Císter, con un ordenamiento muy similar a la Orden del Temple, con la que está directamente emparentada, algo que da mucho que pensar.
   En 1195, tras la desastrosa derrota cristiana en la batalla de Alarcos, provocada por la precipitación de Alfonso VIII, Calatrava vuelve a caer en manos de los almohades, obligando a los monjes calatravos a abandonar la fortaleza y otra posesiones de la zona. Tras esta derrota, los calatravos toman por sorpresa el castillo de Salvatierra, y lo convierten en su nueva sede, por lo que la Orden pasa a llamarse de Salvatierra, hasta que recuperen la casa madre. Aquí quedan aislados hasta el año 1211.
   No sería hasta el año 1212, como consecuencia de los movimientos previos a la batalla de las Navas de Tolosa, cuando Alfonso VIII recuperó la fortaleza de Calatrava, además de otras que se encontraban en el camino de Toledo a Andalucía. Tras la victoria cristiana en las Navas, la sede  de la orden es trasladada a su nueva sede en el imponente castillo-convento de Calatrava La Nueva. La antigua sede se encontraba muy deteriorada. Además, las zonas pantanosas cercanas del río Guadiana, hacían del lugar bastante insalubre, por lo que se aceleró el traslado a la nueva sede. La casa matriz de la Orden de Calatrava pasó a ser una encomienda más de la misma. Pero años más tarde la encomienda también fue trasladada a Carrión, lo que unido a la fundación de Villa Real, provocó que el lugar fuese abandonado totalmente, lo que le fue llevando a su estado de ruina que hoy presenta.
   Cuando la fortaleza detentó su máximo esplendor, en la época en que fue reforzada por orden Muhammad I (853), la fortaleza fue dotada de 44 torres, 2 de ellas albarranas (torres que forman parte del recinto aunque separadas de la murallas a la que se unen a través de un arco o pasarela que es destruido en caso de necesidad). También fue dotada de un foso que rodeaba el perímetro, de unos 10 metros de profundidad de media y de unos 750 metros  de longitud. En el lugar se encuentran bien diferenciados la zona de la medina y la zona de la alcazaba. A la medina se accedía a través de un puente. Su extensión era de unas 15 hectáreas en las que se distribuían las zonas de artesanos, las casas, el cementerio, etc.
   La alcazaba, con una superficie de 1 hectárea, se encontraba en la zona oriental del lugar. En ella se encontraban los elementos defensivos más importantes. El acceso a la misma se realizaba por una puerta monumental, aunque en época cristiana cayó en desuso, por ora puerta más pequeña que permitía un mayor control. Cabe destacar el avanzado sistema defensivo hidráulico, con el que fue dotada la plaza por los magníficos ingenieros árabes. Un complicado sistema aportaba suministro de agua a la fortaleza, tanto para consumo como para su uso como elemento defensivo. Mediante canales, el agua era enviada a alta presión al foso para su llenado. Para proteger este suministro de agua, la fortaleza fue dotada de cuatro corachas.











Tinker



lunes, 19 de marzo de 2012

El castillo de Salvatierra


Ruinas del castillo de Salvatierra





   El castillo de Salvatierra está situado en una pequeña elevación que se encuentra al pie del cerro de la Atalaya, dentro del término de Calzada de Calatrava, y prácticamente enfrente del castillo-convento de Calatrava La Nueva, en Aldea del Rey.
   El origen del castillo radica en la anterior existencia de una de las torres de vigilancia que flanqueaban una calzada romana que recorría la comarca, y sobre la que los musulmanes construyeron una fortaleza. Se estima que su primera construcción por los musulmanes data de los años 850-60, y en un principio sirvió para controlarse entre los reinos árabes, aunque su papel más relevante lo adquirió como controlador del paso de Sierra Morena y el Puerto del Muradal, a finales del siglo XII y principios del XIII, cuando el avance cristiano pone en peligro la hegemonía de los musulmanes. De hecho, los acontecimientos más relevantes que atañen al castillo, se producen en la batalla de Alarcos y en la batalla de las Navas de Tolosa.
   Previamente a la batalla de Alarcos (1195), las huestes musulmanas que procedían del norte de Africa y se dirigían al encuentro de los ejércitos cristianos, entablan combate con un destacamento de caballería de la Orden de Calatrava, en la llanura que se extiende alrededor de Salvatierra, aniquilando a la formación cristiana. Y, como consecuencia de la derrota cristiana en Alarcos, cae también la fortaleza de Calatrava, con lo que la Orden de Calatrava pierde su principal posesión. Tras éstas derrotas, el Maestre de la Orden, Don Nuño Perez de Quiñones, autoriza al Comendador Mayor de Castilla, Don Martín Martínez, a intentar la conquista de Salvatierra, para lo que alista 400 caballeros y 600 peones. Las fuerzas calatravas tienen éxito y toman la plaza, aunque las condiciones en las que los musulmanes que ocupan el castillo lo rinden, son algo contradictorias. Algunas crónicas hablan de un asalto puro, otras de sorpresa y otras de defección de un musulmán de la propia fortaleza.

   Es así como, Salvatierra, se convierte en la posición más puntera del avance cristiano dentro del territorio musulmán. Como la Orden ya no dispone de su sede principal, los caballeros calatravos, deciden que la Orden cambiará su nombre por el de Salvatierra, hasta el momento que sea recuperada la casa madre. Los muros de Salvatierra verán varios cambios de maestres hasta la batalla de las Navas de Tolosa.
   Desde el castillo de Salvatierra se producen varias campañas e conquista, cuya misión el la toma de varias plazas que se encuentran al sur de Sierra Morena, como son Martos o Vilches, lo que provoca que los musulmanes reaccionen ante el acoso de los cristianos, que procede de un emplazamiento que se encuentra dentro de su propio territorio, por lo que deciden intentar la conquista del castillo. Un ejército musulmán se dirigió a Salvatierra. La cabeza de éste ejército se encontró, en las proximidades del castillo, con la caballería calatrava, pero el resto de las huestes musulmanas terminaron de llegar, por lo que los calatravos tuvieron que retirarse a la fortaleza. Para intentar el asalto del castillo, son usadas 40 máquinas de guerra, que necesitarán 50 días para desmoronar las defensas cristianas. Finalmente, ante la situación crítica en la que se encuentran, los calatravos solicitan al rey Alfonso VIII el permiso para retirarse de la plaza, permiso que es concedido.
   En el año 1212, los defensores musulmanes del castillo, ven acampar a sus pies los ejércitos cristianos, que se dirigen al encuentro de las tropas musulmanas que se encuentran acampadas al sur de Sierra Morena. En su camino, los cristianos han tomado varias plazas musulmanas, como Malagón o Caracuel, y se aprestan al combate frente a Salvatierra, pero desisten de intentarlo, por las poderosas defensas del castillo y por la cercanía del ejército enemigo, por lo que parten al encuentro de éste ejército.
   El castillo de Salvatierra permanecerá en manos de los musulmanes hasta algún año después de la batalla de las Navas de Tolosa, y lo cierto es que las crónicas difieren en la fecha exacta en la que se produce la toma cristiana de la fortaleza. Las fechas abarcan desde 1213 hasta 1215. La presencia de los musulmanes en el castillo debió de ser de poca importancia, ya que la fortaleza perdió importancia en favor de la nueva sede de la Orden, justo en el cerro de enfrente, hecho que ocurrió en 1215. Fue el gobernador musulmán de Baeza el encargado de rendir la plaza a los cristianos, algo que le acabó costando la vida, además de que los ocupantes del castillo se negaron a rendirse.
   A partir de su entrega a los cristianos, realizaron éstos algún tipo de obra de consolidación en el castillo, aunque al perder su importancia comienza el declive del mismo, hasta su total abandono y ruina total en el que se encuentra en la actualidad.


http://www.campocalatrava.com/salvatierra/salvatierra.html 

http://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_de_Salvatierra_(Ciudad_Real) 





Tinker

domingo, 11 de marzo de 2012

Santa Real Hermandad Vieja de Ciudad Real

  
Armas de la Santa Hermandad Vieja de Ciudad Real
  

   La Santa Hermandad Vieja de Ciudad Real, junto con la toledana y la talaverana, se podrían considerar como el primer cuerpo "policial" de Europa, siendo una de las instituciones mas respetadas y temidas de La Mancha. El origen de la Santa Hermandad Vieja está en una asociación gremial de colmeneros de la zona de Toledo y Talavera, que ante una situación de indefensión frente al pillaje y la violiencia que se produce en sus comarcas, deciden unirse para protegerse, pero pronto esta protección se extenderá a otros gremios y ciudadanos, siendo los concejos los que se harán cargo de sufragar los gastos del personal. No pasa mucho tiempo hasta que en la entonces Villa Real se instituya una Hermandad propia de la villa. Las zonas de actuación de las Hermandades estaban circunscritas a los caminos y las zonas de campo, que en el caso de la Hermandad Vieja de Ciudad Real abarcaba los territorios al sur de Tajo, desde los Montes de Toledo hasta Sierra Morena. La misión de éstas Hermandades era vigilar, detener, juzgar y, llegado el caso,ejecutar. 
   Desde un principio, las hermandades recibieron el apoyo de la Corona, y más en el caso de la de Ciudad Real, que se encontraba directamente en la zona de frontera con los musulmanes, y que se encontraba plagada de los llamados "golfines". Los golfines eran toda clase de delincuentes, ladrones, violadores, cuatreros, etc, que aprovechaban que la zona estaba bastante despoblada y que la autoridad brillaba por su ausencia, para cometer sus tropelías. Es por ésto que la Corona favoreció la autoridad de las Hermandades, dotándolas de capacidad jurídica, además de influir en concejos, iglesia, Mesta y hasta órdenes militares, para que cediesen competencias y colaborasen con la misma. Estos derechos acabaron dándole por jurisdicción todo el territorio español, salvo el interior de las ciudades, cuya jurisdicción siguió perteneciendo a los concejos. El Papa Celestino V le concedió el título de Santa, dada la utilidad social de la misma.La propia Santa Hermandad, obligada por su propia necesidad, desarrolló un procedimiento jurídico abreviado, que más tarde serviría de modelo a la Hermandad Nueva creada por los Reyes Católicos.
   El origen histórico de la Santa Hermandad Vieja de Ciudad Real es algo incierto, aunque lo más probable es que ocurriese a mediados del siglo XIII, extendiéndose en el tiempo por unos cinco siglos, hasta su disolución por orden de Isabel II, el 7 de mayo de 1835, pocos años después de ser creada la Guardia Civil, aunque su decadencia comenzó mucho antes, cuando Carlos III promulgó una serie de normas que restringían la acción y las competencias de las Hermandades.
   La Hermandad Vieja de Ciudad Real tuvo como lugar en el que realizar los ajusticiamientos (por ahorcamiento), la cercana pedanía de Peralbillo, hecho que ocurrió hasta 1820, año en el que el cadalso fue trasladado a la "Torre del Cubo", en las inmediaciones del cementerio de Ciudad Real. La cárcel de la Hermandad estuvo en la calle Ruiz Morote, que se siguió usando como tal hasta 1934. En la Hermandad existía una Cofradía encargada de recaudar dinero para el enterramiento de los reos, se ocupaban de la cárcel, etc. Estaba formada por 50 hermanos: cuadrilleros, ballesteros y capitanes, todos ellos gobernados por dos Alcaldes.

martes, 21 de febrero de 2012

PALACIO DE CLAVERÍA. Aldea del Rey.

   
Fachada del Palacio de Clavería
Fuente: MAPC

  Tras numerosos problemas entre la villa de Aldea del Rey y la Orden de Calatrava, en relación al abuso que hacían estos últimos de los pastos de la villa y otros asuntos, el rey Felipe II decide separar la villa de la Mesa Maestral de la Orden, para posteriormente agregarla a la Encomienda de la Clavería de la misma. Es por esto por lo que se construye en el término de Aldea del Rey, el Palacio (casa-encomienda) de Clavería o Palacio del Norte.
Escudos de armas sobre la puerta principal.
Fuente: MAPC



   Construido en el siglo XVI, el palacio fue la residencia del Clavero, cuarta dignidad de la Orden de Calatrava(1º Maestre,2º Comendador Mayor de Castilla,3º Comendador Mayor de Aragón,4º Clavero) cuya misión era la guarda y custodia del Sacro Castillo Convento de Calatrava La Nueva, además de ser la primera personalidad de la Orden en ausencia del Maestre. También era la mano derecha del Maestre. Es evidente que éste no es el edificio original, ya que existe constancia de que el Clavero residió en la villa mucho antes del siglo XVI. El Clavero tenía derechos de usufructo de las tierras y derechos incluidos en la encomienda y por supuesto en la villa (diezmos agrícolas, etc).
   El palacio ha sido, además, residencia de varios miembro de la casa real, como el Cardenal Infante Don Fernando de Austria (hijo de Felipe III). El último propietario de la nobleza fue Carlos María Isidro de Borbón, pretendiente al trono y que tanta sangre hizo derramar.

   El edificio del palacio, de planta cuadrada, consta de dos plantas que se estructuran alrededor de un patio porticado con columnas dóricas. En la fachada, sobre una pequeña balconada de forja, aparecen varios escudos de armas. El de la parte central, y de mayor tamaño, pertenece al Infante Luis de Borbón y Farnesio, hijo de Felipe V. Fue cardenal arzobispo de Toledo. Al parecer, el escudo de Luis de Borbón sustituyó al de Fernándo de Córdoba, clavero de la orden, siendo desplazado a uno de los laterales, junto con el escudo de la Casa de los Mendoza. En la parte superior aparecen las armas del clavero.
Escudos de armas de la Casa de los Mendoza y de Luis de Borbón.
Fuente:Wikipedia


El edificio del palacio durante las obras de consolidación y rehabilitación.
Fuente: MAPC

   Los muros del palacio son de mampostería, con un zócalo de piedra y con las esquinas reforzadas con piedra de sillería. Aparte de las dependencia de la residencia, en la parte posterior existen dependencias del servicio, la bodega y las caballerizas (cuya entrada está en lado derecho).
Escudo de Aldea del Rey

jueves, 2 de febrero de 2012

EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE ALARCOS. Parte II. La Edad Media y la Batalla de Alarcos.



 
   Alfonso VIII

    La  batalla de  Alarcos  supuso un mazazo para los logros alcanzados por los reinos cristianos en su labor de Reconquista de territorios musulmanes, haciendo retroceder la frontera hasta llegar casi a la ciudad de Toledo, además de reforzar el poder almohade.
   Los antecedentes de la batalla nos llevan al extenso imperio gobernado por Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, más conocido como Yusuf II, y que se extendía por todo el norte de Africa, además de los territorios de Al-Andalus. Con su reinado, el poder almohade en la Península alcanza sus más altas cotas. Pero un territorio tan extenso no está libre de tensiones y de luchas internas. Así fue como en 1193, Yusuf II debe pasar a Africa, a la zona de Túnez, para sofocar el levantamiento de Yahya ibn Ganiya, gobernador almorávide de Mallorca, que había llegado a Túnez con un ejército.

  Estas luchas internas entre los relajados almorávides y los más severos almohades, fueron aprovechadas por los reinos cristianos para avanzar en la reconquista de territorio musulmán, desde Portugal hasta Levante. Para intentar frenar de alguna manera el avance de Castilla hacia el sur, en el año 1190 Yusuf II pacta un periodo de paz con Alfonso VIII. Y fue cuando quedaba poco tiempo para que expirase dicho pacto, cuando Yusuf II tuvo que partir a tierras africanas, momento que aprovechó Alfonso VIII, de la mano del Obispo de Toledo, para realizar varias incursiones en territorio almohade, llegando a Sevilla.
   La respuesta de Yusuf II no se hizo esperar, y tras vencer a los almorávides, el día 1 de junio de 1195 cruza el Estrecho de Gibraltar con un poderoso ejército y se encamina sin demora hacia el norte. Durante el avance caen varias plazas de la Orden de Calatrava, como Salvatierra o Castrum Dominarum (castillo de Dueñas).
   Ante la inminencia de la confrontación entre Castilla y el Imperio Almohade, Alfonso VIII consigue la ayuda de los reinos de León, Navarra y Aragón, pero no espera la llegada de sus aliados, y tras reunir su ejército en Toledo, parte en solitario hacia el castillo de Alarcos, que se había comenzado a construir en 1186, pero que aún no está terminado, ya que todavía se están realizando tareas de fortificación.
  Sobre el día 15 de julio, las tropas almohades llegan a las inmediaciones de Alarcos, dejándose ver perfectamente desde el castillo. El rey castellano es consciente de la superioridad numérica de las fuerzas almohades, pero este detalle no le hace amedrentarse y, confiando, en exceso, en su caballería pesada, decide presentar batalla, cuando lo prudente hubiése  sido que las tropas castellanas se  retirasen a Talavera para unirse al resto de fuerzas aliadas, que allí estaban acampadas.
   El campo de batalla es un suavísimo valle, en el que afloran varios cerros, en uno de los cuales se encuentra el castillo de Alarcos, y cuyas laderas son bastantes ásperas. Detrás de uno de ellos, ocultará Yusuf II la mitad de sus fuerzas, lo que a la postre le dará la  victoria.
  En cuanto a la fecha exacta de la confrontación, existen varias posibilidades, dependiendo de las fuentes. Las fuentes cristianas hablan del día 19 y del día 18. El día  19 es muy posible que se trate de un error, confundiedo el día de la derrota cristiana con la del día en que fue entregado el castillo de Alarcos.   El día 17 es día que hacen referencia las fuentes musulmanas, como es el caso del Rawd al´Qirtas, pero este día fue el que Alfonso VIII presentó batalla, que fue denegada por Yusuff II para dar descanso a sus tropas. La fecha más probable, es la del día 18, que es la que refiere la Chronica Latina Regum Castellae, día elegido por el rey almohade para presentar batalla y que fue aceptada por el rey castellano, que se mostraba muy impaciente a pesar de su manifiesta inferioridad.
   Los catellanos formaron en vanguardia con la caballería pesada al mando de Don Diego López de Haro. Tras ellos formaron las tropas de Alfonso VIII, con caballería e infantería. Los almohades, con unidades militares más heterogéneas, formaron con las tropas voluntarias al frente, por ser las más débiles. Tras ellos se encuadraron las tropas de élite almohades Henteta, con los flancos cubiertos por la caballería ligera. Sin embargo, las mejores tropas almohades, se ocultaron tras el cerro que mecionamos anteriormente.

   Las hostilidades fueron abiertas con la contundente carga de la caballería pesada castellana, penetrando en las líneas almohades, aunque recibiendo castigo, hasta llegar a la vanguardia Henteta. La formación carga a la derecha contra las tropas andalusíes del caíd  Sanadid. El combate se prolongaba y llegaba a las tres horas, con lo que el calor y el cansancio hacían mella sobre todo en las tropas castellanas. Fue el momento elegido por Yusuf II para lanzar sus reservas y cerrar el cerco sobre las tropas cristianas. Al ver la situación, Alfonso VIII se lanzó con sus tropas para ayudar a López de Haro, pero el combate era del todo desigual. Lo empinado y escabroso del terreno impedía la maniobra de la caballería pesada, que fue cercada y aniquilada. A pesar de los ímprobos esfuerzos de Alfonso VIII, que combatió como uno más, no le quedó otra que retirarse con las escasas fuerzas que le quedaban. Don Diego López de Haro consiguió romper el cerco y huir al resguardo del castillo. Ante la imposibilidad de defender el castillo, López de Haro rindió la plaza , dejando 12 de sus caballeros como rehenes para pagar su rescate y poder huir por su parte.
   La derrota de Alarcos supuso un gran retroceso de la frontera entre cristianos y musulmanes, pasando de ser el curso del Guadiana a ser el curso del Tajo, lo que ponía en peligro a la ciudad de Toledo. La otra gran perdedora de la batalla fue la Orden de Calatrava, que perdió sus territorios y plazas de la zona: Calatrava, Caracuel, Benavente, Malagón,  Guadalerza, Salvatierra ... .




http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Alarcos
http://www.balawat.com/alarcos/pbata18.htm
http://www.artehistoria.jcyl.es/granbat/videos/918.htm
http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/ceclm/ARTREVISTAS/cem/CEM12MartinezValAlarcos.pdf

Tinker

miércoles, 25 de enero de 2012

EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE ALARCOS. Parte I. Historia Antigua.

Vista aérea del castillo de Alarcos
 

   Si hay un lugar en el Campo de Calatrava que puede atesorar un gran pasado histórico, ese es sin lugar a dudas el Cerro de Alarcos. Situado a escasos cien metros del curso del Guadiana y con una altura máxima de  685 metros, es un lugar de fácil defensa, por lo que no es de extrañar que el yacimiento haya estado ocupado desde tiempo inmemorial. Además desde el mismo cerro se controlaba el mismo río, además de los pasos naturales hacia el sur y el levante de la Península.
   Las primeras manifestaciones de ocupación humana se remontan a la Edad del Bronce Pleno (entre el 1700 y el 1400 a.C.). Hacia el s. IX a.C. (final de la Edad del Bronce y principio del Hierro I) el asentamiento se extiende por el resto del cerro. Se cree que el lugar se identifica con el de la ciudad de Larcuris o Larcurris, mencionada por Claudio Ptolomeo en su obra Geografía como un "oppidum" íbero de gran importancia en la zona de la Oretania.
  La cantidad de cerámica encontrada en el yacimiento de esta época da una idea de la extensión del poblamiento, de unas 12 ha. El asentamiento íbero está formado por barrios, cuyas casas están edificadas alrededor de calles, cuya vía principal está losada con lajas de piedra caliza. Las viviendas eran construidas con un zócalo de piedra, con el alzado de adobe y con una techumbre de materia vegetal.
   En cuanto a la cerámica encontrada en el yacimiento, se puede catalogar en varios tipos:
  • La cerámica impresa, muy común en el yacimiento y en otros de la zona. Es una cerámica de uso cotidiano y su decoración suele encontrarse en el borde de los recipientes.
  • La cerámica de mano sin decoración, es la más común del yacimiento. Se trata de cerámica muy sencilla de una elaboración más o menos fina y con varios tipor de acabado.
  • La cerámica de retícula bruñida es típica de la producción local y sería catalogada como tartésica precolonial. Decorada mediante el uso de un instrumento punzante, realizando la decoración antes de la cocción.
  • La cerámica de almagra se caracteriza por haber recibido antes de su cocción un engobe rojo, tanto por una cara como por ambas.
  • La cerámica pintada hallada en Alarcos es de una gama demasiado extensa como para ser descrita de forma más pormenorizada.
  • La cerámica grafitada también ha sido encontrada. Es una cerámica que ha sido recubierta por una capa de grafito que le da un aspecto gris brillante.
  • La cerámica con incrustación de bronce es poco común en el lugar, con apenas tres piezas, que se cree estaban dedicados a usos funerarios.
 Una pieza destacable del arte hallado en el yacimiento el la llamada esfinge de Alarcos. Se trata de una pieza tallada en piedra caliza que data de los siglos III ó IV a.C. Representa un animal fantástico, con cuerpo de felino y alado, al que le falta la cabeza. Es muy posible que estuviese adosada a algún tipo de monumento funerario, ya solo está tallada por un lado.







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    Tinker

    domingo, 22 de enero de 2012

    EL 8º CENTENARIO DE LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA Y EL CAMPO DE CALATRAVA

       El año 2012 supone la conmemoración de una de las batallas más importantes de la llamada Reconquista. El 16 de julio de 1212 las huestes de los reinos cristianos de la Península Ibérica, apoyados por los caballeros de las órdenes militares y caballeros voluntarios ultramontanos, entablaron combate con las tropas del califa almohade Muhammad Al-Nasir, que se encontraban acampadas en las inmediaciones del pueblo jienense de Santa Elena. Por un lado, 70000 cristianos, y por otro 125000 soldados almohades. La sorpresa otorgó la victoria a las tropas cristianas, que aniquilaron a los musulmanes, provocándoles 90000 muertos frente unas pérdidas propias de 2000. 
       Tras partir de Toledo, los ejércitos cristiano se encaminaron hacia el sur, tomando primero las fortalezas del Campo de Calatrava de Alarcos y de Qal´at Rabah, aparte de otros castillos de la provincia como el de Malagón o el de Caracuel, para encaminarse hacia Salvatierra, desde cruzarían Sierra Morena para encontrarse con los almohades.
       Dejo aquí algunos enlaces para os informéis del evento de forma más adecuada:





    Artículo elaborado por Tinker

    jueves, 19 de enero de 2012

    EL CAMPO DE CALATRAVA. PRESENTACIÓN

       
       La historia del Campo de Calatrava comienza hace mucho tiempo. Los musulmanes controlaban aún la mitad de la Península Ibérica. A orillas del río Wad-Anas los omeyas fundaron una villa fortaleza de nombre Qal´at Rabah, con la que controlarían los caminos que iban a levante y sobre todo al sur, además de controlar la ciudad de Toledo. Pero el avance de los cristianos es lento, aunque imparable. Ante la importancia estratégica de la fortaleza, el rey Alfonso VII y sus tropas, toman la plaza en el año 1147, siéndole encargada su defensa a los caballeros templarios. Éstos, ante la escasez de medios que tenían en la Península y no poder defender la plaza como es debido, la devuelven al rey. 
       Es aquí donde comienza nuestra historia. El rey Sancho III ante la necesidad de defender tan importante sitio, ofrece la villa a aquel o aquellos que se hagan  cargo de su defensa. Nadie entre los nobles responde a la oferta. Sería un fraile el que diese un paso al frente. Fray Raymundo, a la sazón, abad del Monasterio de Fítero, instigado por otro fraile, fray Diego Velázquez, el que se haría cargo de la plaza. Y es a raíz de la defensa de la misma de donde nacerá la Orden de Calatrava, que tomará su nombre de la villa que defendió, y que a su vez dará nombre al Campo y a muchos pueblos del mismo.


    Tinker